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Con el inicio del 2016, las renuncias de funcionarios de varios niveles o las licencias para separarse del cargo que desempeñan, estarán a la orden del día.


Ya se sabe, dentro del ámbito legal, para ser elegibles, quienes aspiren a ser Diputados locales, requieren estar al margen de cualquier cargo publico con seis meses de anticipación a la fecha de la votación.


En el Instituto Veracruzano del Deporte, está anunciada la salida del ex director de los Juegos Centroamericanos Veracruz 2014 y hasta ahora titular del organismo rector del deporte veracruzano, Carlos de Jesús Sosa Ahumada.


En los últimos dos meses, quien se ha sumado a su precampaña política, ha sido Fátima del Ángel Palacios, quien ha cometido algunos pecadillos, en su afán de aparecer al lado de Sosa Ahumada, pues no ha vacilado con realizar actividades en horas y días laborales.


Debe reconocerse que Fátima, desde el inicio del actual sexenio, buscó y se promocionó como la persona que dirigiría al IVD, aunque posteriormente tuvo que aceptar la Secretaría Técnica, porque el puesto fue para Rafael Cuenca y las subdirecciones existentes en esa época, para Carlos Sosa Ahumada y Raymundo Moral.


Con la llegada de Fátima, se desplazó del puesto a Juan Flores Alcocer, persona con una envidiable carrera política y conocedor de los quehaceres públicos, que sin embargo en su momento desde el despacho al que fue confinado, sirvió con lealtad y eficiencia inicialmente a Cuenca y después a Carlos Sosa.


Antes ya lo había hecho con el Ingeniero Carlos Sosa Lagunes, padre de Sosa Ahumada, incluso quedando como encargado de despacho cuando Sosa padre, buscó ser Alcalde de Boca del Río.


Flores Alcocer, cumplió su encargo, con sobriedad.

 

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Bajo la bandera de hacer valer la equidad de genero y acusando de misoginia a algunos compañeros y a gente de la Secretaria de Educación de Veracruz, Fátima trata de revivir y materializar su intención de ser ahora si, la titular del IVD.


Sin aporte alguno, de corte laboral, en cuanto al cargo que tiene conferido, si en cambio, debe reconocerse, que ha unificado criterios, dentro del Instituto, pero lamentablemente en su contra, por la actuación despótica y poco constructiva, que ha mostrado; todo esto, mientras Sosa Ahumada y su real grupo de colaboradores, se han esforzado por buscar sacar avante a un Instituto en donde las carencias económicas visto está, han sido muchas.


Como ejemplo, falta de energía eléctrica y de servicio telefónico entre otras cosas, pues ya de las becas pendientes, la mejor opinión la han tenido los atletas y entrenadores.


El hecho de aparecer en forma constante con Sosa Ahumada, para muchos, ha sido solo una muestra no solo de la búsqueda de llegar a la cabeza del IVD, sino de provocar que a casi cinco años de su llegada al esa dependencia, la gente del deporte, finalmente la conozca.


En todo caso, no hay peor lucha, que la que no se hace.